En el mundo de la alimentación, la seguridad y la calidad son aspectos primordiales que no pueden pasarse por alto. Uno de los aspectos más críticos en este sentido es la gestión de alérgenos alimentarios. Con la implementación del Reglamento (UE) nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, se establecieron normativas precisas sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, incluyendo la obligación de identificar claramente los alérgenos presentes en los alimentos. En este artículo, exploraremos la importancia de identificar estos alérgenos y los problemas que surgen cuando no se hace correctamente.

La importancia de identificar los alérgenos en la Industria Alimentaria

Los alérgenos alimentarios son sustancias que pueden desencadenar reacciones alérgicas en ciertas personas. Para algunas, estas reacciones pueden ser leves, como picazón o erupciones cutáneas, pero para otras pueden ser potencialmente mortales, provocando anafilaxia. La prevalencia de alergias alimentarias está en aumento en todo el mundo, lo que hace que la gestión de alérgenos sea una prioridad para las empresas alimentarias. Según estudios recientes, se estima que entre el 2% y el 10% de la población mundial sufre de alguna forma de alergia alimentaria, lo que subraya la importancia crítica de abordar este tema de manera efectiva en la cadena de suministro de alimentos.

Por lo tanto, identificar claramente los alérgenos en los alimentos es esencial para proteger la salud y seguridad de los consumidores.

Etiquetado de Productos: Clave para Informar al Consumidor

Uno de los aspectos más visibles y directos de la gestión de alérgenos es el etiquetado de productos. Es esencial que las empresas alimentarias proporcionen información clara y precisa sobre la presencia de alérgenos en sus productos para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas sobre lo que compran y consumen. Aquí hay algunos ejemplos de prácticas de etiquetado efectivas:

Declaración de Alérgenos en Lista de Ingredientes:

La reglamentación indica que los fabricantes deben incluir una lista de ingredientes en el etiquetado de sus productos y que los alérgenos presentes se destaquen mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de la lista de ingredientes, por ejemplo, mediante el tipo de letra, el estilo o el color de fondo.

Advertencias sobre la Posible Contaminación Cruzada:

Además de listar los ingredientes principales, algunas empresas optan por incluir advertencias sobre la posible contaminación cruzada con alérgenos durante el proceso de fabricación. Estas advertencias son especialmente importantes en productos que se fabrican en equipos compartidos o en instalaciones donde se manipulan múltiples ingredientes.

Uso de Símbolos Gráficos:

Para mejorar la accesibilidad de la información sobre alérgenos, algunas empresas utilizan símbolos gráficos reconocibles para indicar la presencia de alérgenos en sus productos. Estos símbolos pueden complementar la lista de ingredientes y ayudar a los consumidores a identificar rápidamente los productos que son seguros para ellos.

 

Los 14 alérgenos principales y su relación con el Reglamento (UE) nº 1169/2011

El Reglamento (UE) nº 1169/2011 especifica 14 alérgenos alimentarios que deben ser declarados cuando estén presentes en los alimentos envasados o no envasados. Estos alérgenos son:

  • Cereales que contienen gluten: Trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut o sus variedades híbridas y productos derivados.
  • Crustáceos y productos a base de crustáceos: Gambas, langostinos, cangrejos, entre otros.
  • Huevos y productos a base de huevo: Incluye todos los productos que contienen huevo como ingrediente.
  • Pescado y productos a base de pescado: Todos los tipos de pescado y sus derivados.
  • Cacahuetes y productos a base de cacahuetes: Aceite de cacahuete, por ejemplo.
  • Soja y productos a base de soja: Tofu, lecitina de soja, etc.
  • Leche y sus derivados (incluida la lactosa): Queso, mantequilla, yogur, entre otros.
  • Frutos de cáscara: Almendras, avellanas, nueces, entre otros.
  • Apio y productos derivados: Puede incluirse en sopas, caldos, etc.
  • Mostaza y productos derivados: Salsas, aderezos, etc.
  • Sésamo y productos a base de sésamo: Aceite de sésamo, tahini, etc.
  • Dióxido de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10 mg/kg o 10 mg/litro en términos de SO2 total: Usado como conservante en ciertos alimentos.
  • Altramuces y productos a base de altramuces: Harina de altramuz, por ejemplo.
  • Moluscos y productos a base de moluscos: Mejillones, calamares, etc.

 

Problemas de no identificar alérgenos correctamente

La no identificación adecuada de alérgenos en los productos alimenticios puede tener consecuencias graves, tanto para el consumidor como para las empresas.

Riesgo para la salud del consumidor

Cuando los alérgenos no se identifican claramente en los alimentos, se aumenta el riesgo de que una persona alérgica los consuma por error. Esto puede desencadenar reacciones alérgicas graves, poniendo en peligro su vida.

Incumplimiento legal

El incumplimiento de las regulaciones relacionadas con la identificación de alérgenos puede tener serias consecuencias legales para las empresas alimentarias. Esto puede resultar en multas significativas, cierres temporales o incluso permanentes del negocio.

Daño a la reputación de la marca

Además de las implicaciones legales, el no identificar correctamente los alérgenos puede causar un daño irreparable a la reputación de la marca. Los consumidores confían en que los productos que compran están claramente etiquetados y libres de peligros potenciales para su salud. Cuando esto no sucede, la confianza del consumidor se ve comprometida y puede llevar a una disminución de las ventas y una mala publicidad.

 

Ejemplos de Buenas Prácticas en la Gestión de Alérgenos

Además del etiquetado de productos, existen otras prácticas clave que las empresas alimentarias pueden implementar para gestionar eficazmente los alérgenos y mitigar los riesgos asociados. Algunos ejemplos incluyen:

Capacitación del Personal:

Es fundamental que todo el personal de la empresa, desde los operadores de línea hasta el personal de atención al cliente, esté adecuadamente capacitado en el manejo de alérgenos. Esto incluye la identificación de alérgenos comunes, la prevención de la contaminación cruzada y la respuesta adecuada en caso de una emergencia relacionada con alérgenos.

Control de Proveedores:

Las empresas deben establecer procesos sólidos para verificar y controlar a sus proveedores de ingredientes y materiales. Esto garantiza que los ingredientes utilizados en la producción cumplan con los estándares de seguridad alimentaria y estén libres de contaminación por alérgenos no declarados.

Gestión de Cambios:

Cualquier cambio en la formulación, proceso de producción o proveedores potenciales de alérgenos debe evaluarse minuciosamente en términos de su impacto en la seguridad de los alimentos. Es fundamental comunicar estos cambios de manera clara y oportuna tanto interna como externamente.

 

Te damos algunos consejos que te pueden ayudar en la gestión de alérgenos en tu empresa alimentaria

  • Realizar un análisis exhaustivo de los ingredientes utilizados en la producción de alimentos para identificar posibles alérgenos.
  • Establecer procedimientos claros para evitar la contaminación cruzada entre alimentos que contienen alérgenos y aquellos que no los contienen.
  • Capacitar al personal en el manejo adecuado de alérgenos, incluida la identificación de símbolos y etiquetas de advertencia.
  • Mantener registros detallados de los ingredientes utilizados en cada producto y de los procesos de producción para facilitar la trazabilidad en caso de incidentes.

Aquí tienes algunos ejemplos de buenas prácticas en etiquetado de alérgenos

  • Utilizar un etiquetado claro y fácil de entender que indique claramente la presencia de alérgenos en el producto.
  • Colocar etiquetas de advertencia en lugares prominentes del envase para alertar a los consumidores sobre la presencia de alérgenos.
  • Proporcionar información adicional, como «puede contener trazas de…» para alertar a los consumidores sobre la posible contaminación cruzada con alérgenos durante la producción.

 

En resumen, la identificación precisa de los alérgenos alimentarios es fundamental tanto para cumplir con las regulaciones legales como para proteger la salud y seguridad de los consumidores. Con el Reglamento (UE) nº 1169/2011 en vigor, las empresas alimentarias tienen la responsabilidad de garantizar que los alérgenos estén claramente etiquetados en sus productos. No hacerlo puede tener consecuencias graves, tanto para la salud pública como para el negocio en sí mismo. Por lo tanto, es fundamental que las empresas comprendan la importancia de la gestión adecuada de alérgenos y tomen las medidas necesarias para cumplir con estas regulaciones.

Espero que este artículo haya sido informativo y útil para comprender mejor la relación entre los alérgenos alimentarios y el Reglamento (UE) nº 1169/2011.

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